Malformaciones arteriovenosas cerebrales: qué son y cómo se tratan

Las malformaciones arteriovenosas cerebrales son conexiones anormales entre arterias y venas del cerebro que pueden causar sangrado, convulsiones o síntomas neurológicos. Aprende más sobre sus síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento.

Recibir el diagnóstico de una malformación arteriovenosa cerebral puede generar preocupación y muchas preguntas.

Algunos pacientes se enteran después de presentar un sangrado cerebral. Otros reciben el diagnóstico de forma inesperada durante una resonancia o tomografía realizada por dolor de cabeza, convulsiones u otro motivo.

Entre las primeras preguntas que surgen están:

“¿Es un tumor?”
“¿Me puede sangrar?”
“¿Necesito cirugía?”
“¿Puedo vivir con esto?”

La respuesta depende de muchos factores. Las malformaciones arteriovenosas cerebrales no se comportan igual en todos los pacientes. Algunas requieren tratamiento, mientras que otras pueden manejarse con vigilancia cuidadosa.

Comprender qué son, cómo se diagnostican y qué alternativas existen permite tomar decisiones informadas junto con un equipo especializado.

¿Qué es una malformación arteriovenosa cerebral?

Una malformación arteriovenosa cerebral, también conocida como MAV cerebral o AVM por sus siglas en inglés, es una conexión anormal entre arterias y venas dentro del cerebro.

En condiciones normales, la sangre fluye de la siguiente manera:

  1. Arterias
  2. Vasos capilares
  3. Venas

Los capilares funcionan como una red intermedia que permite el intercambio controlado de oxígeno y nutrientes.

En una MAV cerebral, esta red capilar normal está ausente o alterada. Como resultado, la sangre pasa directamente de las arterias hacia las venas a través de un conjunto de vasos anormales llamado nido o nidus. Esto puede generar presión anormal dentro de las venas y aumentar el riesgo de sangrado.

¿Una MAV cerebral es un tumor?

No.

Una malformación arteriovenosa cerebral no es un tumor ni cáncer.

Los tumores se originan por crecimiento anormal de células. Las MAV, en cambio, son alteraciones de los vasos sanguíneos.

Pertenecen al grupo de las enfermedades cerebrovasculares.

¿Es lo mismo que un aneurisma cerebral?

No.

Aunque ambas son enfermedades vasculares, son diferentes.

Un aneurisma cerebral es una dilatación o “bolsa” en la pared de una arteria.

Una MAV cerebral es una red anormal de arterias y venas conectadas entre sí.

En algunos casos, una MAV puede asociarse a aneurismas relacionados con el flujo sanguíneo, pero no son la misma enfermedad y no se tratan de la misma manera.

¿Por qué se forman las malformaciones arteriovenosas?

En la mayoría de los casos, las MAV cerebrales se consideran alteraciones del desarrollo vascular. Muchas están presentes desde etapas tempranas de la vida, aunque pueden diagnosticarse años después.

No suelen aparecer por golpes, estrés, ejercicio, alimentación o esfuerzo físico.

En la mayoría de los pacientes no existe una causa clara ni un antecedente familiar directo.

¿Dónde pueden localizarse?

Las malformaciones arteriovenosas pueden encontrarse en diferentes zonas del cerebro.

Pueden estar en:

  • Lóbulos frontales
  • Lóbulos temporales
  • Lóbulos parietales
  • Lóbulos occipitales
  • Cerebelo
  • Regiones profundas del cerebro
  • Tronco cerebral

La localización es uno de los factores más importantes para decidir el tratamiento, porque algunas áreas del cerebro controlan funciones críticas como movimiento, lenguaje, visión, sensibilidad, coordinación o estado de alerta.

¿Qué síntomas puede producir una MAV cerebral?

Los síntomas dependen de la localización, el tamaño, el patrón de drenaje venoso y si ha ocurrido sangrado. Algunas MAV no producen síntomas y se descubren incidentalmente. Otras pueden manifestarse con síntomas importantes.

Sangrado cerebral

La forma más preocupante de presentación es una hemorragia cerebral. Cuando una MAV se rompe, puede producir sangrado dentro del cerebro o en los espacios que lo rodean. Los síntomas pueden incluir:

  • Dolor de cabeza súbito e intenso
  • Náusea o vómito
  • Debilidad de un lado del cuerpo
  • Dificultad para hablar
  • Alteraciones visuales
  • Pérdida del equilibrio
  • Convulsiones
  • Somnolencia o pérdida del estado de alerta

Un sangrado cerebral es una emergencia médica.

Convulsiones

Las convulsiones son otra forma frecuente de presentación. Pueden manifestarse como:

  • Pérdida de conciencia
  • Movimientos involuntarios
  • Episodios de desconexión
  • Sensaciones extrañas antes del evento
  • Sacudidas en una parte del cuerpo
  • Confusión posterior

Cuando una persona presenta una primera convulsión, debe realizarse una evaluación neurológica completa.

Dolor de cabeza

Algunos pacientes con MAV pueden presentar dolor de cabeza. Sin embargo, es importante aclarar que la mayoría de los dolores de cabeza no se deben a una MAV. Cuando se identifica una malformación arteriovenosa en un estudio de imagen, el especialista debe determinar si realmente explica los síntomas o si fue un hallazgo incidental.

Síntomas neurológicos focales

Dependiendo de la zona afectada, una MAV puede provocar:

  • Debilidad en brazo o pierna
  • Alteraciones del lenguaje
  • Pérdida de visión
  • Visión doble
  • Adormecimiento u hormigueo
  • Problemas de coordinación
  • Dificultad para caminar

Estos síntomas pueden aparecer de forma súbita si existe sangrado, o de manera más progresiva en algunos casos.

¿Una MAV cerebral siempre es peligrosa?

No todas las MAV tienen el mismo riesgo. Algunas pueden permanecer estables durante años. Otras tienen mayor probabilidad de sangrar o producir síntomas. El riesgo depende de múltiples factores, entre ellos:

  • Antecedente de sangrado previo
  • Localización profunda o superficial
  • Tamaño de la MAV
  • Drenaje venoso profundo
  • Presencia de aneurismas asociados
  • Edad del paciente
  • Síntomas actuales
  • Accesibilidad quirúrgica
  • Relación con áreas funcionales del cerebro

Por esta razón, el diagnóstico de una MAV no significa automáticamente que se necesite cirugía inmediata.

¿Cómo se diagnostica una malformación arteriovenosa cerebral?

El diagnóstico se realiza mediante estudios de imagen.

Tomografía computarizada

La tomografía suele ser el primer estudio cuando el paciente llega a urgencias con sospecha de hemorragia cerebral. Permite detectar sangrado agudo y orientar el manejo inicial.

Resonancia magnética cerebral

La resonancia magnética ofrece mayor detalle del cerebro y ayuda a valorar:

  • Localización de la MAV
  • Relación con estructuras importantes
  • Presencia de sangrados previos
  • Cambios en el tejido cerebral alrededor
  • Posible impacto en áreas funcionales

Angiotomografía y angiorresonancia

Estos estudios permiten visualizar vasos sanguíneos y pueden sugerir la presencia de una MAV. Son útiles para la evaluación inicial y el seguimiento en algunos casos.

Angiografía cerebral

La angiografía cerebral es el estudio más detallado para caracterizar una MAV. Permite analizar:

  • Arterias que alimentan la malformación
  • Venas de drenaje
  • Tamaño del nido
  • Velocidad del flujo
  • Aneurismas asociados
  • Posibilidades de embolización o cirugía

Aunque es un estudio invasivo, sigue siendo fundamental para planear el tratamiento en muchos pacientes.

¿Cómo se decide el tratamiento?

El tratamiento de una MAV cerebral debe individualizarse. No existe una sola estrategia adecuada para todos los pacientes. La decisión depende de equilibrar dos aspectos:

  1. El riesgo natural de la MAV si no se trata
  2. El riesgo del tratamiento

Para ello se consideran factores clínicos y anatómicos.

Factores que se analizan

El equipo médico suele valorar:

  • Si la MAV ya sangró
  • Edad y estado general del paciente
  • Tamaño de la malformación
  • Localización en área funcional o no funcional
  • Profundidad
  • Tipo de drenaje venoso
  • Presencia de aneurismas asociados
  • Síntomas actuales
  • Riesgo estimado de sangrado futuro
  • Posibilidad de eliminar la MAV de forma segura

¿Qué es la clasificación de Spetzler-Martin?

La escala de Spetzler-Martin es una herramienta utilizada por neurocirujanos para estimar el riesgo quirúrgico de una MAV cerebral. Considera tres elementos principales:

  • Tamaño de la MAV
  • Localización en áreas funcionales del cerebro
  • Tipo de drenaje venoso

Las MAV de bajo grado suelen ser más accesibles para cirugía, mientras que las MAV de alto grado pueden representar un riesgo quirúrgico mayor. Esta escala no decide por sí sola el tratamiento, pero ayuda a planear la estrategia.

Opciones de tratamiento

El manejo puede incluir observación, tratamiento médico, embolización, radiocirugía, microcirugía o una combinación de varias técnicas.

Observación y seguimiento

En algunos pacientes, la mejor decisión puede ser vigilar la MAV. Esto puede considerarse cuando:

  • La MAV no ha sangrado
  • Está en una zona profunda o de alto riesgo
  • El paciente no tiene síntomas importantes
  • El riesgo del tratamiento supera el riesgo natural de la lesión

La observación no significa ignorar el problema. Implica seguimiento médico, control de síntomas y estudios de imagen cuando están indicados.

Tratamiento médico

El tratamiento médico no elimina la MAV, pero puede ayudar a controlar síntomas. Puede incluir:

  • Medicamentos antiepilépticos si hay convulsiones
  • Manejo del dolor de cabeza cuando corresponde
  • Control de presión arterial
  • Tratamiento de factores de riesgo generales

En caso de sangrado, el manejo médico inicial puede incluir cuidados intensivos neurológicos, control de presión intracraneal y estabilización del paciente.

Embolización endovascular

La embolización es un procedimiento mínimamente invasivo realizado por vía endovascular. Consiste en introducir un catéter a través de una arteria, generalmente desde la pierna o la muñeca, y avanzar hasta los vasos que alimentan la MAV. Luego se inyecta un material especial para reducir o bloquear parte del flujo anormal.

La embolización puede utilizarse:

  • Como tratamiento previo a cirugía
  • Como complemento de radiocirugía
  • Para tratar aneurismas asociados
  • En casos seleccionados como tratamiento principal

No todas las MAV pueden curarse únicamente con embolización.

Radiocirugía

La radiocirugía utiliza haces de radiación altamente enfocados sobre la MAV. No requiere una incisión quirúrgica. Su objetivo es provocar un cierre progresivo de los vasos anormales. Sin embargo, este cierre no es inmediato. Puede tardar meses o años. Durante ese periodo, la MAV puede seguir teniendo riesgo de sangrado.

La radiocirugía puede ser una opción en MAV pequeñas, profundas o localizadas en áreas donde la cirugía abierta representa mayor riesgo.

Microcirugía

La microcirugía consiste en retirar la MAV mediante una operación cerebral realizada con técnicas microquirúrgicas.

Su principal ventaja es que, cuando la MAV puede removerse completamente, la eliminación del riesgo relacionado con esa malformación puede ser inmediata. Suele considerarse especialmente en:

  • MAV superficiales
  • MAV de bajo grado
  • Lesiones que ya sangraron y son accesibles
  • Pacientes jóvenes seleccionados
  • MAV que producen convulsiones o síntomas por sangrado

La cirugía requiere planeación detallada, experiencia en neurocirugía vascular y, en ocasiones, apoyo de embolización previa.

Tratamiento combinado

Muchas MAV requieren una estrategia multimodal. Esto significa combinar varias herramientas, por ejemplo:

  • Embolización seguida de cirugía
  • Embolización seguida de radiocirugía
  • Cirugía después de estabilizar un sangrado
  • Observación inicial y tratamiento si hay cambios

El manejo ideal suele definirse en equipos multidisciplinarios que incluyen neurocirugía vascular, neurorradiología intervencionista, neurología, radiocirugía, neuroanestesia y cuidados intensivos.

¿Qué tratamiento es mejor?

No existe un tratamiento universalmente mejor. La mejor opción es la que ofrece el mayor beneficio con el menor riesgo para un paciente específico.

Por ejemplo:

  • Una MAV superficial y pequeña puede ser excelente candidata a microcirugía
  • Una MAV profunda en un área funcional puede ser mejor candidata a radiocirugía u observación
  • Una MAV con aneurismas asociados puede requerir embolización dirigida
  • Una MAV rota puede necesitar tratamiento más urgente o escalonado

La decisión debe ser personalizada.

¿Qué sucede si la MAV ya sangró?

Una MAV que ya produjo hemorragia requiere una evaluación especialmente cuidadosa. Primero se atiende la urgencia: estabilizar al paciente, controlar el sangrado y proteger el cerebro. Después se analiza la causa del sangrado y se define una estrategia para reducir el riesgo de recurrencia.

En algunos casos, el tratamiento se realiza durante la misma hospitalización. En otros casos, puede ser conveniente esperar a que disminuya la inflamación y planear una intervención más segura.

¿Qué sucede si la MAV no ha sangrado?

Las MAV no rotas representan uno de los escenarios más complejos. Algunas pueden vigilarse de forma segura. Otras pueden beneficiarse de tratamiento preventivo. La decisión debe considerar cuidadosamente el riesgo de sangrado a largo plazo frente al riesgo de una intervención.

Por eso es muy importante una segunda opinión especializada cuando existen dudas.

¿Puede una MAV causar epilepsia?

Sí. Las MAV pueden irritar la corteza cerebral y provocar convulsiones. En algunos pacientes, los medicamentos controlan adecuadamente las crisis.

En otros, especialmente cuando las convulsiones se relacionan claramente con una MAV accesible, el tratamiento de la lesión puede formar parte de la estrategia para mejorar el control de la epilepsia.

¿Se puede hacer vida normal con una MAV cerebral?

Muchos pacientes con MAV pueden continuar con su vida diaria, pero las recomendaciones deben individualizarse. Dependen de:

  • Si la MAV ha sangrado
  • Presencia de convulsiones
  • Localización
  • Tratamiento indicado
  • Tipo de actividad física o laboral
  • Medicamentos utilizados

No conviene tomar decisiones basadas únicamente en miedo. Lo más importante es entender el riesgo real de la lesión y seguir un plan médico claro.

¿Qué síntomas requieren atención urgente?

Debe buscarse atención médica inmediata si aparece:

  • Dolor de cabeza súbito e intenso
  • Convulsión de primera vez
  • Debilidad de un lado del cuerpo
  • Dificultad para hablar
  • Pérdida súbita de visión
  • Confusión o somnolencia
  • Vómito intenso asociado a dolor de cabeza
  • Pérdida del equilibrio de aparición repentina

Estos síntomas pueden sugerir una hemorragia cerebral u otra urgencia neurológica.

¿Cuándo acudir con un especialista?

Es recomendable buscar valoración especializada cuando exista:

  • Diagnóstico reciente de MAV cerebral
  • Antecedente de hemorragia cerebral
  • Convulsiones
  • Síntomas neurológicos
  • MAV localizada en zona profunda o funcional
  • Dudas sobre observación versus tratamiento
  • Recomendación de cirugía, embolización o radiocirugía
  • Interés en una segunda opinión

Una valoración especializada permite interpretar los estudios, estimar el riesgo individual y definir una estrategia personalizada.

Preguntas frecuentes

¿Una MAV cerebral es cáncer?

No. Es una malformación vascular, no un tumor ni cáncer.

¿Todas las MAV cerebrales sangran?

No. Algunas nunca sangran, pero otras pueden presentar hemorragia. El riesgo varía según cada caso.

¿Una MAV siempre requiere cirugía?

No. Algunas se manejan con observación, medicamentos, embolización, radiocirugía o combinaciones de tratamiento.

¿La embolización cura siempre una MAV?

No siempre. En muchos casos se utiliza como complemento antes de cirugía o radiocirugía.

¿La radiocirugía funciona de inmediato?

No. El cierre de la MAV puede tardar meses o años.

¿La microcirugía elimina la MAV?

Cuando la MAV puede resecarse completamente, la microcirugía puede eliminarla de forma definitiva. Sin embargo, no todas las MAV son candidatas.

¿Puedo hacer ejercicio si tengo una MAV?

Depende de la localización, síntomas, antecedente de sangrado y recomendación médica. Debe individualizarse.

¿Necesito una segunda opinión?

Puede ser muy útil, especialmente cuando existen varias alternativas de tratamiento o cuando la MAV se encuentra en una zona compleja.

Las malformaciones arteriovenosas cerebrales son conexiones anormales entre arterias y venas del cerebro. Pueden permanecer silenciosas, causar convulsiones o presentarse con una hemorragia cerebral.

El tratamiento no es igual para todos los pacientes. Puede incluir observación, medicamentos, embolización, radiocirugía, microcirugía o estrategias combinadas.

La clave está en una evaluación individualizada que considere la anatomía de la MAV, los síntomas, el riesgo de sangrado, la edad del paciente y la experiencia del equipo tratante.

Nota importante

Si tú o un familiar ha sido diagnosticado con una malformación arteriovenosa cerebral, una valoración especializada puede ayudar a entender el riesgo real de la lesión, interpretar correctamente los estudios de imagen y analizar las distintas opciones de tratamiento. Cada MAV es diferente y requiere una estrategia personalizada.

La información presentada en este artículo tiene fines educativos y no sustituye una valoración médica profesional. Las malformaciones arteriovenosas cerebrales pueden tener comportamientos muy distintos entre pacientes, por lo que las decisiones de seguimiento o tratamiento deben tomarse después de una evaluación especializada.
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